Vacuna contra el VPH en Carmen de Bolívar: Una tragedia anunciada

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Vacuna contra el VPH en Carmen de Bolívar: Una tragedia anunciada

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Mario Lamo-Jiménez

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Foto publicada por el diario El Tiempo, el 3 de septiembre de 2014.

Ya son más de 300 casos de niñas en Carmen de Bolívar, Colombia, que reportan síntomas de desmayo, dificultad para respirar y debilidad en la extremidades. ¿Qué tienen en común estas niñas? Todas fueron vacunadas con Gardasil, una vacuna que supuestamente ayuda a prevenir el cáncer del cuello uterino, el cual dicen que puede ser causado por el virus del papiloma humano.

De acuerdo con una maestra local, las niñas en Carmen de Bolívar recibieron la primera dosis de Gardasil en Julio de 2013, después de la cual se reportaron reacciones similares a las de otras vacunas (enrojecimiento, hinchazón, dolor en el lugar de la inyección, etc.) La segunda dosis fue administrada el 20 de marzo de 2014. Varias niñas tuvieron reacciones inmediatamente, con síntomas más severos como mareo, desmayos y fuertes dolores de cabeza. Para mayo 29 y 30, la situación se convirtió en una verdadera crisis de salud, cuando cientos de niñas tuvieron que ser tratadas de urgencia por desmayos, falta de aliento, debilidad en las extremidades, etc.

El gobierno ha sido enfático en negar que la vacuna esté produciendo los síntomas mencionados. Sin embargo, los padres de las niñas afectadas opinan lo contrario, y por primera vez en la historia de Colombia, y tal vez del mundo, hay una protesta masiva a causa de una vacuna que aparentemente enferma en vez de proteger.

Algunos padres de familia han llevado a cabo protestas pacíficas, y otros han quemado llantas y bloqueado una carretera principal que comunica a este sector de la costa colombiana con el interior del país.

Foto publicada por el diario El Tiempo, el 3 de septiembre de 2014.

Según reporta el diario El tiempo, uno de los padres de familia, Héctor Pineda, afirmó que:

«No es posible que el Ministro diga que esa vacuna que aplicaron no tiene nada que ver con los extraños síntomas que padecen nuestras hijas. Cuando todos esperábamos una respuesta a tantos interrogantes que tenemos, a lo que se dedicaron fue a bajarle el tono a este hecho, dejando entrever que algunas personas estaban aprovechándose y que, incluso, habían niñas que no se estaban vacunado y presentaban los mismos síntomas».

Lo más asombroso es que el jefe de toxicología del Hospital San José en Bogotá, doctor Camilo Uribe, haya afirmado públicamente que los síntomas son «bizarros», que hay cosas que todavía no entiende del caso, ¡pero que definitivamente los males de las niñas no son causados por la vacuna!

La pregunta es, si «hay cosas que no entiende», ¿puede afirmar algún doctor categóricamente que los síntomas no están asociados con la vacuna?

Lo que es más, los síntomas de que sufren muchas de las niñas son idénticos a los de una paciente que el mismo doctor tratara: debilidad muscular, falta de aliento, dolores en las coyunturas, etc., y cuyas pruebas de sangre dieron un alto nivel de aluminio. Todos estos síntomas le sobrevinieron después de la tercera vacuna de Gardasil. Tras un tratamiento de detoxificación, dicha paciente tuvo una mejoría.

Toda enfermedad en el mundo tiene un conjunto de síntomas (criterio de diagnóstico) que usan los doctores para determinar que mal muestra el paciente. ¿No existe un criterio de diagnóstico establecido para lo que se sospecha puedan ser reacciones adversas a las vacunas?

¿Por qué no puede el jefe de toxicología del hospital San José explicar por qué tantas niñas están sufriendo de síntomas similares cuando el único cambio en sus vidas fue una vacuna reciente de Gardasil? ¿Cómo puede estar seguro de que sus síntomas no estén asociados a la vacuna?

Los padres de las niñas está enojados, y con razón, ya que sus hijas se enfermaron tras la vacuna, y el gobierno, afirma que los síntomas de las niñas no están asociados a la vacuna. El gobierno dice que tal vez estos síntomas son causados por inexplicadas causas ambientales, problemas psicológicos, ¡o por juegos con una tabla ouija!

Lo de Colombia era una tragedia plenamente anunciada. El Congreso pasó una ley por la cual la vacuna sería «gratuita y obligatoria». El Congreso no supo qué era lo que estaba aprobando ya que nunca investigó si esta vacuna tenía los efectos secundarios que de hecho tiene.

Ahora, el Ministro y el Viceministro de salud dicen, sin ninguna base científica, ya que no se ha hecho ningún estudio, que las reacciones adversas de las niñas de Carmen de Bolívar no están ligadas a la vacuna. Tan solo han sacado sofismas de distracción en los medios de comunicación, entre ellos:

 que las niñas estaban siendo afectadas por una tabla ouija.

 que compartían síntomas a través de medios de comunicación social.

 que las niñas fueron víctimas de una histeria masiva.

 que las niñas sufren envenenamiento por plomo.

He aquí los hechos:

La vacuna contiene un coadyuvante, aluminio, el cual si no es eliminado por el cuerpo en las primeras 48 horas de aplicación de la vacuna, puede causar serios problemas neurológicos.

Los expertos que he consultado en los Estados Unidos, entre ellos, el investigador Lloyd Phillips, señala que esta vacuna fue hecha para personas con un sistema inmunológico perfecto (las cuales no

existen) y que cualquier variación genética puede hacer que el aluminio presente en la vacuna sea imposible de eliminar, el cual después puede causar enfermedades autoinmunes en el organismo.

En el caso de las niñas de Carmen de Bolívar, el Ministerio de Salud está desviando la atención de la vacuna al buscar causas ambientales para los síntomas de estas niñas, tales como el envenenamiento por plomo, cuando en verdad deberían estar buscando la presencia de aluminio en la sangre, que es lo que contiene la vacuna.

En mi opinión, se trata de una verdadera cortina de humo, para no encontrar la relación entre el Gardasil y lo síntomas de las niñas.

Ahora, se reporta, que un grupo de especialistas está valorando en Carmen de Bolívar si «la alimentación y la forma como se está cocinando en los tres colegios que presentan los mayores casos y en los hogares de las menores» están relacionados con los síntomas, según ellos, causados por intoxicación con plomo, ignorando por completo, que en Colombia se cocina en ollas de aluminio, lo cual es altamente perjudicial para la salud, y si además se está inyectando a las niñas con aluminio, tenemos entonces una combinación fatal.

Si los especialistas, deciden a priori que la vacuna NO es la causante de los síntomas, que parece ser lo que está pasando, lo que estamos enfrentando más bien es el encubrimiento de un atentado contra la salud, disfrazado de vacuna.

Ahora bien, los efectos negativos de la vacuna NO se reducen a Carmen de Bolívar, ya que se han presentado en varias ciudades de Colombia, tales como Medellín, Cali, Sincelejo, Bogotá, Codazzi, Valledupar…

Sin embargo, hay otro efecto secundario de la vacuna que está siendo investigado y del cual conocemos ya un caso concreto en Colombia: La esterilidad. Como reportara la endocrinóloga española, Carme Valls en un reportaje en El Espectador:

«Después ha habido casos de niñas que han quedado con insuficiencia ovárica posterior a la aplicación de la vacuna, es decir que han quedado menopáusicas a los 20 años. En España hay dos casos. En Estados Unidos hay un grupo especializado que tiene recopiladas las muertes por efectos secundarios de la VPH.»

El Ministro de Salud, Alejandro Gaviria, no está diciendo toda la verdad o está mal informado o está protegiendo los grandes interés que hay detrás de la vacuna cuando afirmó esto a la prensa, refiriéndose a la vacuna:

«Son casi 170 millones de dosis aplicadas en el mundo sin ningún riesgo para la salud».

Según él, ¿las muertas nunca murieron, los Estados Unidos no está pagando dinero a las víctimas, la vacuna no ha sido rechazada en Japón, sus ensayos clínicos no han sido suspendidos en la India y no cursa una demanda en España contra el fabricante Merck y el equivalente de Minsalud de ese país?

El Ministerio de Salud NO ha hecho ningún estudio científico acerca de la vacuna, si acaso repite que la vacuna es segura porque así se los dijo la Organización

Mundial de la Salud.

En resumen, van en contra de toda la evidencia empírica y científica, ¿están siendo deshonestos o no saben lo que dicen cuando afirman que no haya riesgos para la salud, ya que hasta el mismo fabricante, Merck, advierte de ciertos riesgos?

En Colombia se están ignorando todos los estudios internacionales que han comprobado que las reacciones adversas al Gardasil pueden matar o dejar a una persona discapacitada. No todas las niñas tienen las mismas reacciones ante la vacuna, y en el caso específico del Gardasil, las variaciones genéticas de cada individuo pueden jugar un papel muy importante. Tal vez, en el caso de Carmen de Bolívar, la vacuna ha dado con un grupo genético especialmente susceptible a la vacuna, pero los «expertos» colombianos, desafortunadamente ni siquiera están contemplando esta posibilidad.

El Ministerio de Salud sigue proclamando en sus declaraciones a la prensa que la vacuna es completamente segura, creyendo en ello más con una fe religiosa que científica, porque los altos poderes de la farmacéuticas multinacionales «así se los ha revelado».

En verdad, es muy difícil que el gobierno colombiano admita públicamente que está cometiendo un error. Existe un acto de negligencia por parte del gobierno al no investigar a fondo lo que está pasando. El error es doble, ya que se está cometiendo un crimen contra la salud de las niñas y jóvenes colombianas.

Estamos hablando de un una vacuna que puede matar, dejar a las niñas con lesiones físicas permanentes y además esterilizar.

Hay que exigir que el gobierno colombiano suspenda de manera inmediata la aplicación de esta vacuna, porque entre más «exitosa» es su aplicación, más víctimas aparecen.

Y, lo peor de todo, como lo expresara la madre de una de las niñas víctimas en Carmen de Bolívar, su hija llego a casa vacunada y enferma: A los padres ni a la niña se les preguntó si podían vacunarla, simplemente a ella y a sus compañeras las fueron vacunando, como si fueran animales.

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